
El pasado jueves 29 de enero se celebró una nueva edición de Portal de Vallejo. En el Salón Ágora Vallejo de la Federació de Futbol de la Comunitat Valenciana pasado y presente se fundieron con el Campo Vallejo como protagonista estelar. El escenario destilaba simbolismo. Y no solo por el contenido de un acto que evocaba el centenario del feudo inaugurado por el Gimnástico. No en vano, los muros de la actual sede federativa se alzan exactamente sobre el espacio físico que ocupó el Campo de Vallejo entre 1925 y 1968. Portal de Vallejo volvió a Vallejo: memoria, fútbol y ciudad: el regreso al lugar donde todo empezó.
Un acto con alma y memoria
Portal de Vallejo volvió a Vallejo: memoria, fútbol y ciudad fue inaugurado por Salvador Gomar, presidente de la Federació de Futbol de la Comunitat Valenciana. El mandatario brindó una acalorada bienvenida a los asistentes. Asimismo, presentó un acto concebido como un viaje emocional por la historia del Campo de Vallejo. Gomar estableció un recorrido que invitaba a mirar atrás con respeto, emoción y espíritu crítico. Por consiguiente, si uno entornaba los ojos y escuchaba con atención, podía sentir todavía el latido del viejo Vallejo.
La conferencia estuvo dirigida por Emilio Nadal, responsable del Área de Patrimonio Histórico del Levante. José Ricardo March, periodista, historiador y profesor de Lengua y Literatura de Secundaria fue su alter ego en tareas de presentación. Portal de Vallejo volvió a Vallejo: memoria, fútbol y ciudad. Nadal y March articularon un relato coral, documentado y lleno de matices sobre uno de los espacios fundamentales de la historia del fútbol valenciano.
Vallejo y el sentido de la modernidad
Uno de los primeros ejes de reflexión de Portal de Vallejo volvió a Vallejo: memoria, fútbol y ciudad, giró en torno al significado de Vallejo para el Gimnástico. “Vallejo confería modernidad al discurso del Gimnástico. Hay que recordar que el Gimnástico no apostó con rotundidad por la profesionalización de los jugadores cuando ya era un hecho. De igual forma, tampoco apostó por la competición de Liga cuando el fútbol iba en esa dirección”, subrayó Emilio Nadal. Sin embargo, el club sí tuvo clara la necesidad de contar con un estadio en condiciones que permitiera generar ingresos a través de taquillas y socios. Hay que consignar que en aquella época no existían otras fuentes de financiación.
En esa misma línea, José Ricardo March planteó “el escenario de Vallejo como la evolución lógica tras las experiencias en el Campo de La Soledad y en el Stadium”. March precisó que “el Campo de La Soledad estaba cercado con cañas, lo que permitía acceder sin pagar. Mientras que el Stadium fue un emplazamiento fallido por su ubicación y por las reiteradas crecidas del río Turia”.

Un estadio poliédrico
Otro de los puntos destacados en Portal de Vallejo volvió a Vallejo: memoria, fútbol y ciudad, fue la condición poliédrica del escenario de Vallejo. Fue un recinto que albergó prácticas de otras disciplinas deportivas alejadas del fútbol. Fue una condición que caracterizó al recinto de Vallejo. March recordó que “en los años cuarenta, todos los actos y demostraciones del Movimiento Nacional se produjeron en Vallejo”. A pesar que el fútbol capitalizaba la atención, el estadio acogió partidos de rugby, hockey, ciclismo, carreras de bicicletas, balonmano y baloncesto.
Además, a partir de 1931 (y hasta 1934), Vallejo se convirtió en canódromo. La propuesta, impulsada por Luis Mingo, presidente del Gimnástico, generó pingües y extraordinarios beneficios económicos para el club. March incluso aludió a “una demostración de un grupo de cosacos en 1926”, ejemplo del carácter multifuncional de la instalación.
Vallejo y la fusión
El Campo de Vallejo también fue analizado como epicentro de la compleja y controvertida fusión entre Levante y Gimnástico. “En cierto modo, Vallejo ejerció como señuelo de la fusión”, advirtió Nadal. Ciertamente fue uno de los ejes centrales de la argumentación contemporánea presenta en la controvertida fusión. No obstante, March matizó que tras la guerra “en realidad Vallejo no estaba en peores condiciones que Mestalla o el Campo de La Cruz”.
De este modo, el mito de una fusión feliz —con un Gimnástico con un buen campo y un Levante con un excelente plantel de jugadores— se fue desvaneciendo. Nadal aportó documentación vinculada a las JONS que advierte de la expropiación del Campo de La Cruz por parte de este organismo. Esos documentos forman parte de los fondos del Área de Patrimonio del Levante.

El desahucio y la compra de Vallejo
Portal de Vallejo volvió a Vallejo: memoria, fútbol y ciudad, abordó el desahucio de Vallejo en los primeros años cincuenta. “Había una operación urbanística que se comía el estadio. Valencia crecía hacia el Ensanche”, explicó Emilio Nadal. “El plano parcial de alineaciones urbanas número 10 ya anticipaba la construcción de edificaciones sobre el suelo que ocupaba Vallejo”, manifestó Nadal. “Como consecuencia, no parecía aventurado pensar en un cambio de escenario”
Como recordó March, aquel episodio concluyó con la compra del estadio por parte del Levante. La actuación diligente de Antonio Román y de varias familias con un profundo arraigo levantinista avalaron una operación desorbitada en términos económicos. Según March, se trató de una operación cifrada en unos seis millones de pesetas de la época.
El final de una etapa
“La supervivencia de Vallejo estaba en entredicho”, acentuó Nadal, razón por la cual comenzaron a surgir movimientos para abandonar el recinto a finales de los años cincuenta. March añadió que “los efectos de la riada de 1957 y el ascenso a Primera de 1963 propiciaron que el club abordara definitivamente la salida de Vallejo”.
El ascenso de 1963 sirvió para cerrar Portal de Vallejo volvió a Vallejo: memoria, fútbol y ciudad. “Quizá fue uno de los momentos estelares de Vallejo”, sostuvo Emilio Nadal. March reforzó la idea al señalar que las fotografías de aquel hito reflejan el valor simbólico de un ascenso largamente perseguido por el Levante.
El encuentro concluyó con una mesa redonda en la que los aficionados presentes en el Salón Ágora Vallejo participaron activamente, prolongando el diálogo, la memoria y la emoción en un lugar donde, cien años después, Vallejo sigue latiendo.
