Hay personas que hacen historia marcando goles. Otras levantando trofeos. Y algunas, las más especiales, la construyen cada día en silencio. Raimon Ferrer pertenece a este último grupo. El Levante, el Ciutat y la afición homenajean a Raimon, el jardinero que fue feliz en Orriols.
El Ciutat de València vivió una de esas tardes que permanecerán para siempre en la memoria granota. El Levante UD rindió homenaje a quien durante 38 años ha cuidado con mimo el césped del estadio y ha sido uno de los grandes guardianes de la identidad levantinista. Fue en los minutos previos al arranque del duelo ante Osasuna. Raimon realizó el saque de honor ante miles de aficionados, poniendo el broche de oro a una trayectoria iniciada en 1988.
El Levante, el Ciutat y la afición homenajean a Raimon, el jardinero que fue feliz en Orriols. La tarde sirvió de reconocimiento a una persona que ha sabido ganarse el cariño de varias generaciones de futbolistas, técnicos, empleados y aficionados.
Un pasillo formado por la historia del Levante
Raimon no estuvo solo. Ni mucho menos.
A su alrededor se reunieron algunos de los nombres más representativos de la historia reciente del club. Futbolistas de distintas épocas quisieron acompañarle en un día tan especial. Allí estuvieron referentes como Víctor Santamaría, Sergio Ballesteros, Pedro Lópe, Cerra, Vicente Latorre, Boro, Toni, Museros, Susaeta, Iranzo y muchos otros exjugadores. Todos compartieron vestuario, conversaciones o simplemente momentos inolvidables junto a él.
Tampoco faltó Juan Ignacio Martínez, el entrenador que condujo al Levante a la clasificación para la Europa League y al mejor periodo deportivo de la entidad. Su presencia simbolizaba algo evidente. Raimon ha sido una figura respetada por todos, independientemente de la época o del cargo que ocuparan dentro del club.
Cada abrazo y cada fotografía transmitían el mismo mensaje. Raimon no era un trabajador más. Era parte de la familia. El Levante, el Ciutat y la afición homenajean a Raimon, el jardinero que fue feliz en Orriols.
Mucho más que un cuidador del césped
Durante casi cuatro décadas, Raimon ha sido el primer defensor del tapiz verde del Ciutat. Ha visto ascensos y descensos, celebraciones y decepciones, partidos históricos y noches inolvidables.
Por sus manos han pasado miles de entrenamientos y cientos de encuentros oficiales. Desde los años más complicados hasta las noches europeas. Siempre estuvo al pie del cañón cuidando cada detalle para que el escenario estuviera a la altura de los protagonistas.
Su trabajo ha sido reconocido dentro y fuera del fútbol español. Pero quienes mejor le conocen saben que su verdadera aportación al club va mucho más allá del césped.
El Raconet, un museo construido con pasión
El Levante, el Ciutat y la afición homenajean a Raimon, el jardinero que fue feliz en Orriols. Si existe un lugar capaz de explicar quién es Raimon Ferrer, ese es El Raconet.
Lo que comenzó como un pequeño espacio bajo la grada se transformó, gracias a su esfuerzo y dedicación, en un santuario de la memoria levantinista. Un museo único construido pieza a pieza, recuerdo a recuerdo, durante décadas.
Entre sus paredes conviven camisetas históricas, fotografías, botas, documentos, regalos de futbolistas y entrenadores, recuerdos de ascensos y permanencias. Brillan objetos tan singulares como el bombín que Joaquín Sabina le regaló tras actuar en el estadio o una camiseta firmada por Diego Armando Maradona.
Pero el verdadero valor del Raconet nunca estuvo en los objetos. Está en las historias que Raimon ha sabido conservar y transmitir a quienes han cruzado su puerta.
Un legado que permanecerá
La jubilación de Raimon marca el final de una etapa irrepetible. Sin embargo, su huella permanecerá para siempre en el Ciutat de València.
Permanecerá en cada rincón del estadio, en cada fotografía colgada en El Raconet y en el recuerdo de los cientos de futbolistas que encontraron en él a un amigo. Permanecerá también en la memoria de una afición que siempre le consideró uno de los suyos.
Porque hay personas que pasan por un club. Y luego están otras, como Raimon Ferrer, que terminan formando parte de su patrimonio más valioso. El Levante, el Ciutat y la afición granota homenajean a Raimon tras 38 años de fidelidad absoluta.


