La cuenta atrás para el comienzo de la temporada 2026-27 ya ha empezado. En apenas unos días el balón volverá a rodar, aparecerán nuevos retos, nuevas ilusiones y nuevas páginas por escribir en la historia del Levante UD. Luís Castro: La voz de una permanencia para volver a creer.
Pero antes de mirar hacia delante merece la pena detenerse unos minutos para escuchar una voz que resume como pocas lo que significó el inolvidable final del curso 2025-26.
Las victorias, los goles o las clasificaciones permanecen en la memoria. Sin embargo, hay ocasiones en las que unas palabras consiguen explicar mejor que cualquier estadística lo que sintió todo un club.
Una permanencia para la historia
Tras certificar una permanencia que parecía imposible meses atrás, Luís Castro puso voz a aquellas emociones. Luís Castro: La voz de una permanencia para volver a creer. No habló únicamente de fútbol. Habló de convicción, de trabajo, de un grupo que nunca dejó de creer y de una afición que empujó hasta el último instante. Su mensaje condensó el espíritu de una temporada en la que el Levante desafió todos los pronósticos para seguir formando parte de la élite del fútbol español.
Con serenidad, el técnico portugués recordó que las clasificaciones solo adquieren sentido cuando llega la última jornada y que la fe nunca desapareció del vestuario. Insistió en la importancia del colectivo, del corazón granota y de la confianza compartida entre jugadores, cuerpo técnico, empleados y aficionados. Luís Castro: La voz de una permanencia para volver a creer. Unas ideas sencillas que terminaron convirtiéndose en la identidad de aquella histórica salvación.
Un documento para la memoria granota
Hoy, cuando una nueva Liga está a punto de comenzar, recuperamos este documento porque trasciende el resultado de un partido. Es el testimonio de un momento que ya forma parte de la memoria del levantinismo.
Dentro de unos años seguiremos recordando aquella permanencia por los goles decisivos, las remontadas, las cuentas de la última jornada y la emoción del pitido final. Pero también por estas palabras, pronunciadas cuando la tensión había desaparecido y solo quedaba el orgullo por el camino recorrido. Luís Castro: La voz de una permanencia para volver a creer.