
Últimos de enero de 1957. Rafael Ripoll, del Campo Vallejo al Metropolitano del Atlético de Madrid Atlético de Madrid. Ripoll permuta el estadio azulgrana por el coliseo colchonero. Fue la consecuencia de la entente alcanzada entre la sociedad granota y los dirigentes de la entidad colchonera para el traspaso del arquero.
Mientras tanto, el curso liguero 1956-1957 avanza de forma implacable.
El cancerbero de Alzira asumía un nuevo desafío en su carrera profesional. El Atlético de Madrid simbolizaba la élite del fútbol nacional. Era uno de los clubes más laureados del balompié patrio. El trasvase desde un prisma personal y deportivo es de colosales dimensiones por su trascendencia.
Adjuntamos la transcripción de esta historia con Ripoll, Levante y Atlético de Madrid como protagonistas.
¡Hola granotes! Esta semana Levante se mide al Atlético de Madrid, y hoy recordamos a un protagonista del pasado: el portero Rafael Ripoll, que en enero de 1957 dio el salto del Levante al Atlético.
Ripoll llegó al Levante procedente de la Peña Soriano. Tenemos su hoja de baja de la Peña Soriano y la noticia de su fichaje en el periódico. Había pasado por Elche, Hellín y su Alzira natal.
Se incorporó al Levante en la temporada 55-56 y dijo que esperaba consolidarse. Le costó entrar en el once, pero ayudó al equipo a ascender a Segunda.
Ya en Segunda, Ripoll fue titular indiscutible hasta enero de 1957, y llamó tanto la atención que el Atlético de Madrid se adelantó al Sevilla y cerró su fichaje. Con la camiseta del Atlético de Madrid regreso a Vallejo en un amistoso.
En diciembre de 1957 volvió cedido al Levante, y en junio de 1958 prorrogó su contrato. Coincidió con la llegada de Wilkes y formó parte de la plantilla que en curso 58-59 soñó con la Primera División.
Ripoll permaneció hasta la temporada 59-60, dejando una huella imborrable en la sociedad azulgrana.
Esta historia sin duda une los caminos del Levante y del Atlético.