Paco Fenollosa, homenajeado con una sala con su nombre en las entrañas de Ciutat, no necesita buscar palabras para explicar lo que siente.

Cuando se le pregunta por el significado que encierra el Levante, responde con la naturalidad de quien habla de su familia.

“El Levante es mi vida y sin el Levante no tengo vida”, dijo en la inauguración de la sala con su nombre en el Ciutat. Precisó esta idea con una emoción contenida que traspasó el silencio del coliseo del barrio de Orriols. Ese instante resumía toda una existencia.

Una vida dedicada al Levante

Desde que con 14 años se hizo socio, el club se convirtió en su casa.

Lo ha visto precipitarse al abismo y levantarse, celebrar ascensos y sufrir descensos, sobrevivir a crisis y renacer una y otra vez.

En todas esas etapas, Paco Fenollosa siempre estuvo ahí: discreto, firme, constante. Paco Fenollosa homenajeado con una sala con su nombre en las entrañas de Ciutat.

“El Levante forma parte de mi piel”

No hay discursos aprendidos cuando se trata de poner sentimientos a su relación con el Levante. Esta génesis nace del corazón.

“He vivido muchas cosas con este club —recordó—, y todas me han hecho más levantinista.”

En su voz no hay nostalgia, sino gratitud. Paco Fenollosa homenajeado con una sala con su nombre en las entrañas de Ciutat. Cada recuerdo pesa como un trozo de historia, pero también brilla como una lección de vida.

Quienes lo conocen saben que su fidelidad no entiende de categorías. Ha acompañado al equipo cuando jugaba en campos modestos y cuando el Ciutat se llenaba para recibir a los grandes.

Ha representado al club en los buenos tiempos y en los días grises, siempre con el mismo respeto por el escudo. Ha viajado con el Levante por la Comunidad y se ha proyectado por la vieja Europa con las alforjas repletas de ilusión.

El homenaje de un club agradecido

La inauguración de la Sala Fenollosa fue algo más que un acto institucional.

Fue un gesto sincero del club hacia uno de los suyos.

Un reconocimiento a la lealtad y a la pasión sin medida.

Pablo Sánchez, presidente del Levante UD, lo expresó con palabras que llegaron al alma:

“Paco Fenollosa es la representación más pura del levantinismo. Su entrega, su fidelidad y su amor por estos colores son un ejemplo para todos los que formamos parte de esta institución.”

En la sala, los aplausos sonaron largos, sentidos. No era un protocolo, era cariño. El mismo que Paco ha sabido sembrar durante décadas con gestos sencillos: una palabra de ánimo, un recuerdo compartido, una sonrisa que siempre llega a tiempo.

La emoción de un levantinista de siempre

Cuando le llegó el turno de hablar, Paco Fenollosa respiró hondo. Paco Fenollosa homenajeado con una sala con su nombre en las entrañas de Ciutat.

Miró a su alrededor y vio caras amigas, compañeros de viaje, trabajadores del club, antiguos jugadores. Entonces dijo:

“No me lo esperaba. Estoy muy agradecido al club y a todos los levantinistas. Esto es un honor inmenso.”

Su voz se quebró un instante. Era la emoción de quien siente que el esfuerzo de toda una vida ha merecido la pena. De quien ha visto pasar generaciones de futbolistas, directivos y aficionados, y ha permanecido fiel a una misma idea: el Levante como casa común.

Más que un nombre en una placa

Paco Fenollosa homenajeado con una sala con su nombre en las entrañas de Ciutat.

La Sala Fenollosa es hoy un espacio vivo.

Alberga encuentros, presentaciones y momentos de convivencia, pero su significado va mucho más allá. Cada vez que alguien cruce sus puertas, evocará el ejemplo de Paco Fenollosa. Su manera de entender el club es la de quien no distingue entre dentro y fuera del campo.

Para él, ser del Levante es una forma de vivir.

Esa forma de vivir se traduce en gestos: en su presencia constante, en su palabra amable, en su recuerdo para quienes ya no están.

Paco ha sido testigo de los grandes hitos del club, pero también de sus heridas devastadoras. Y en todas, sin excepción, ha sabido mantener la fe.

El alma del levantinismo

Paco Fenollosa es identidad, memoria y pertenencia. Representa a todos esos aficionados que sostienen al club con su pasión cotidiana. Su figura trasciende los cargos. Es símbolo de una manera de entender el fútbol: cercana, humana, emocional.

Paco Fenollosa homenajeado con una sala con su nombre en las entrañas de Ciutat. Hoy su nombre preside una sala del Ciutat, pero sobre todo habita en el corazón de quienes lo conocen. En cada reunión, en cada partido, en cada conversación sobre el Levante, su espíritu está presente.

Un legado que no se apaga

La historia del Levante se escribe sobre el verde con goles, con ascensos y con tardes inolvidables, pero también con personas.

Paco Fenollosa es una de ellas.

Su ejemplo enseña que un club no solo se defiende en el campo: se cuida, se acompaña, se siente.