Les Corts, 28 de febrero de 1926, cuando el Levante cruzó el umbral de la Copa de España.

Se cumplen cien años del bautismo del Levante FC en la Copa de España.

Y aquel estreno nacional quedó fijado para siempre en la memoria por una imagen tan singular como elocuente.

“Su salida al terreno de juego fue acogida con una ovación y ellos quisieron corresponder a la cortesía y hospitalidad catalana con unos hurras lanzados a la uruguaya”.

La crónica de El Mundo Deportivo singulariza la aparición de los equipiers del Levante en el Camp de Les Corts en las jornadas finales de febrero de 1926.

Es evidente que no era un partido más en el historial de la sociedad valenciana.

Les Corts, 28 de febrero de 1926, cuando el Levante cruzó el umbral de la Copa quedó inaugurado el contador en el universo copero.

Era el prólogo de la confrontación que cruzó al bloque de los Poblados Marítimos ante el poderoso FC Barcelona. En consecuencia, las huestes marinas se consagraban en el contexto del fútbol nacional a través de su primera participación en la Copa de España. No había antecedentes.

Todas las emociones concitadas por un duelo superlativo eran novedosas.

El nombre del Levante quedaba vinculado, por vez primera, al palmarés del trofeo más representativo del fútbol español.

El saludo a la uruguaya: símbolo de un debut

Recuerda la pluma de El chico del marcador que los futbolistas que capitaneaba Mario saludaron a la uruguaya desde el centro del terreno de juego. La crónica salió publicada en la jornada del 1 de marzo de 1926. Les Corts, 28 de febrero de 1926, cuando el Levante cruzó el umbral de la Copa de España.

No sabemos si fue un hecho premeditado o una respuesta espontánea al cálido tributo dispensado por la afición barcelonista.

Lo cierto es que aquella reverencia respondía al gesto impuesto por la Selección Olímpica de Uruguay, campeona en la Olimpiada de París.

La escuadra blanquinegra honró su memoria. Los jugadores se situaron en el punto concéntrico del campo. Inmediatamente alzaron las manos lanzando hurras hacia la tribuna y las zonas populares del coliseo en contestación a la ovación recibida.

Les Corts: de la camaradería al rigor competitivo

“El sub-campeón levantino, en su match de presentación en Les Corts, vióse rodeado de innegable simpatía…”, recoge el escrito en sus párrafos iniciales. Todavía no había comenzado la lucha.

“Cuando el Sr. Calderón ordenó la alineación de los equipos el capitán levantino ofreció al del Barcelona un precioso ramo de flores… El público rubricó aquella camaradería con una nueva ovación”.

No obstante, aquella cordialidad concluyó cuando nació el encuentro.

Entonces el Barcelona se erigió en una roca infranqueable.

La grandiosidad del escenario pareció engullir a los equipiers marinos. Sagi inauguró el marcador cuando el partido se desperezaba. Por desgracia, fue el primero de los cinco goles que encajó Boro. Les Corts, 28 de febrero de 1926, cuando el Levante cruzó el umbral de la Copa de España.

1926: el viraje competitivo del Levante

Sin embargo, aquella derrota, sin embargo, no debía empañar la efervescencia de un Levante en luna creciente. Su estela había mutado de raíz.

Es más, el cambio de año había robustecido sus aspiraciones desde una perspectiva deportiva. 1926 nació bajo el signo de la esperanza, también en el marco de la competición regional.

La metamorfosis era perceptible. El Levante se entrometió con intrepidez en la rivalidad entre el Valencia FC y el Gimnástico FC. Lo hizo con coraje para alcanzar el segundo puesto de la clasificación general.

Ciertamente, la segunda vuelta del colectivo marino fue tan inmaculada como pulcra.

Mestalla como escenario simbólico

Mestalla sería el escenario escogido para una batalla titánica. Cien años del histórico enfrentamiento entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España. Mestalla tenía ascendente sobre la conciencia de los equipiers del Levante. La memoria era todavía muy reciente. Todavía resonaban los sonidos de la victoria marítima ante el Valencia en las jornadas finales de la competición (2-3).

En aquella cita la estela de Sorní brilló con intensidad manifiesta. El jugador que procedía del ecosistema de Los Invencibles capitalizó la atención con un gol relevante. Con el partido iniciando su ocaso surgió para someter de manera definitiva al Valencia (2-3). Su actuación reflejó la personalidad explosiva que le caracterizaba.

Aquella diana fue especialmente celebrada en los Poblados Marítimos por su carácter.

La metamorfosis del Levante

La victoria en Mestalla fue el paradigma de un equipo que había metamorfoseado su condición en las semanas finales de la competición.

En realidad, el Levante había sufrido un proceso catártico en enero de 1926.

La junta directiva fue clarividente en la resolución adoptada. Como informó a los medios de comunicación, decidió proceder a la disolución de Los Invencibles, que tanta gloria había concitado. Cien años del histórico enfrentamiento entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España.

Victorias sobresalientes: Vallejo y Mestalla

El triunfo mayúsculo ante el Gimnástico en Vallejo (0-2), con goles de Sorni y Urrutia, fue correspondido con una victoria homérica ante el Valencia (2-3).

El Levante irrumpió en Mestalla para conquistar la corona de laurel por vez primera.

Aquel día la institución de los Poblados Marítimos quebró un anatema que mortificaba su alma.

Como corolario, se impone el recuerdo del triunfo ante el Gimnástico en el partido de desempate, el que debía dilucidar la condición de subcampeón del campeonato regional.

Subcampeones y pasaporte a la Copa

No era un premio menor. Aquel cara o cruz escondía el pasaporte para la Copa de España 1925-1926.

El Levante llegó en busca del pasaporte copero propulsado por la savia de los jugadores del Invencible.

Los jóvenes valores de la entidad marina comenzaban a asentarse en el primer equipo tras la disolución de la sociedad en enero de 1926.

Calvo adelantó a los gimnastiquistas con un golpe franco lejano. La réplica levantina fue demoledora. No obstante, el goal no atenuó su espíritu. Lacomba y Urrutia cambiaron el rumbo de la confrontación para aprisionar el triunfo.

Un estreno centenario ante gigantes

Les Corts, 28 de febrero de 1926, cuando el Levante cruzó el umbral de la Copa de España.

A un reto grandioso le siguió un desafío colosal. En la Copa aguardaban el Barcelona y el Real Zaragoza. Los tres compartían la condición de subcampeones regionales y estaban dispuestos a batirse con profusión y vigor en una liguilla a doble confrontación. El equipo que saliera indemne alcanzaría la frontera de los cuartos de final. Hace cien años, el Levante debutó en la Copa de España. Y aquel estreno, más allá del resultado, marcó un antes y un después.