“A los quince minutos de juego, un buen centro de Pérez es aprovechado por Silvino para convertirlo en el primer goal, coronando así el esfuerzo y el entusiasmo con que luchaba”. El gol de Silvino que inauguró el marcador del Campo Vallejo, rivalidades y tragedia. Diario de Valencia narra la acción que permitió al decano romper la paridad que reflejaba el marcador.

La crónica del duelo que cruzó al Gimnástico y Saguntino en el estreno de Vallejo está fechada en la jornada del martes 1 de diciembre.

En realidad, no era un gol más.

Ni en el expediente del Gimnástico.

Ni tampoco en el currículo personalizado de Silvino. El gol de Silvino que inauguró el marcador del Campo Vallejo, rivalidades y tragedia. Lo cierto es que aquella diana marcaba la hoja de ruta de Vallejo en materia anotadora. Era el estreno goleador del coliseo de la calle de Alboraya.

Y quizás hubo justicia poética en el heraldo del gol.

Puede advertirse que nadie mejor que Silvino para rubricar una diana que pasaría a formar parte del relato histórico del Campo de Vallejo.

Silvino, un futbolista de relieve

Silvino Cervelló no era un futbolista menor en el ecosistema de la sociedad gimnastiquista en la primera mitad de los años veinte.

Su figura era excelsa. Pese a su extremada juventud habitaba entre los Dioses mitológicos del Gimnástico.

No obstante, Silvino se había forjado una notable carrera en el interior del rectángulo de juego defendiendo la elástica azulgrana. Sus actuaciones solían concitar la atención de los medios. De hecho, fue uno de los equipiers más laureados en el partido que marcó el nacimiento del feudo de Vallejo. Y sirva como rubrica la pluma de Ferran para El Pueblo.

“La delantera ya hemos dicho que se mostró muy codiciosa y ésta fue en verdad su principal característica. Silvino se destacó de sus compañeros en el acierto”.

El gol de Silvino que inauguró el marcador del Campo Vallejo, rivalidades y tragedia.

El prestigio y el liderazgo de Silvino

Silvino en los días finales de 1925 había degustado el dulce sabor de los títulos con la casaca gimnastiquista pegada a su cuerpo. El prestigio que había adquirido en el campo se correspondía con el ascendente logrado en el imaginario de los seguidores del decano.

Silvino construyó este liderazgo desde la palabra.

Lo hizo a través de entrevistas en la prensa en las que no eludía la rivalidad encarnizada con el Valencia.

En La Voz Valenciana en 1923, a la pregunta de si odiaba al Valencia, respondió con claridad:
“Al Valencia como sociedad deportiva que posee un buen equipo, que nos hace todo el daño posible y que tiene muchos partidarios fanáticos, sí. Al Valencia como conjunto de once jugadores, todos los cuales son amigos míos, no. Nunca he reñido con los jugadores del Valencia, ni en el campo ni fuera de él”.

El atacante era un ejemplo de compromiso y de identificación. Como consecuencia, no había sospechas de su genealogía gimnastiquista.

Formación y vínculos con el Gimnástico

Silvino, nacido en Valencia en 1902, fue un producto formado en las categorías menores del Gimnástico. En esa misma entrevista de 1923 consigna este extremo:
“Siempre he pertenecido al Gimnástico. Entre jugando en las terceras y he ido ascendiendo poco a poco hasta llegar al puesto que poseo hoy”.

No obstante, José Ricardo March establece unos lazos entre el Valencia y Silvino hacia 1920. Según determina, el atacante pudo reforzar el segundo equipo valencianista en ese intervalo temporal, si bien ese acuerdo no prosperó para seguir ligado al Gimnástico.

Y sin embargo, esa relación no se perpetuó hasta el ocaso de su carrera.

Silvino participó activamente en los fastos que supusieron la bendición del Campo de Vallejo en 1926. Este aspecto resalta el carisma y su pujanza como integrante de la plantilla del Gimnástico.

Y en una entrevista en 1927 para La Voz Valenciana parecía eternizar su vinculación con el decano:
“El cariño hacia el Gimnástico aun con lo difícil que resulta ya tener cariño a los Clubs, desde que cada jugador es de un sitio diferente, es lo que me retiene… Además, el Gimnástico piensa formar un gran equipo para el año próximo”.

La etapa en otros clubes y la controversia

Hacia abril de 1927 se especulaba con la posibilidad de que Silvino recalara en el Levante. No obstante, la respuesta esgrimida por el protagonista no alimentaba el éxito de ese trasvase. El gol de Silvino que inauguró el marcador del Campo Vallejo, rivalidades y tragedia.

Esa entrevista estaba fechada en Almería en abril de 1927, aunque apareció publicada en La Voz Valenciana en mayo. En esa primavera, Silvino se ciñó la casaca del Real España de Granada. Con la entidad granadina se trasladó hasta la localidad almeriense para dirimir un choque ante el Almería Sporting Club.

La pregunta es inmediata: ¿y qué diantres hacía el atacante defendiendo el escudo del Real España de Granada, si estaba vinculado al Gimnástico? La solución está en la entrevista:
“Silvino que estudia segundo y tercero de farmacia en la universidad granadina ha reforzado el equipo de la encantadora ciudad de la Alhambra”.

No era una experiencia nueva. En Valencia militó en las filas del Universitary, un club formado por estudiantes.

Reentrada al Gimnástico y la polémica

La banca estalló en mil pedazos en el verano de 1928. Aquella entente que parecía infinita en estrecha asociación al Gimnástico se resquebrajó. Silvino anunció su marcha al Valencia.

Los hechos se precipitaron en junio de 1928. Tras unos meses alejado del fútbol por cuestiones académicas, su reentrada en el Gimnástico generó controversia. Las actuaciones del jugador no estuvieron marcadas por la brillantez de antaño.

Los choques ante el Alavés y Levante reforzaron las críticas:
“El domingo a la terminación del partido Levante-Gimnastico. Ocurrieron algunos incidentes entre socios del Club decano partidarios y contrarios a Silvino. A consecuencia de estos incidentes parece ser que se han producido algunas bajas de socios del Gimnástico y entre ellas la del citado jugador, que, amargado por lo sucedido, ha prometido no jugar más en su club”. Las Provincias, junio de 1928.

La defensa de Sincerator era enconada y sincera:
“Nosotros, que no censuramos a Silvino por sus desacertadas actuaciones ultimas -comprendiendo la causa, ni le hemos elogiados exageradamente en otras- creemos un deber romper una lanza en favor del quien como Silvino, se ha hecho acreedor de ello”.

Los reproches se sucedieron con una virulencia inusitada. Y la duda germinó.

Y llegó desconfianza.

Y anidó la desafección.

Y no hay nada peor que sentir la traición.

Etapa final y cierre de su carrera

Silvino aterrizó en Mestalla mientras Montes se unía al Gimnástico. Caminos opuestos. Y del Valencia al Levante en los albores de los años treinta para cerrar su carrera deportiva.

Silvino y la triada deportiva tras militar en el Gimnástico, Valencia y Levante. Los casos no se agolpan en la memoria.

El final de Silvino fue desolador. Fue víctima de los efectos de la devastadora Guerra Civil.

En febrero de 1939 falleció a consecuencia de una explosión en su lugar de trabajo, que le causó heridas irreversibles. El gol de Silvino que inauguró el marcador del Campo Vallejo, rivalidades y tragedia.