
El Campo de Vallejo ya no está físicamente, pero se puede volver a recorrer su fisonomía. Durante unas horas Vallejo volvió a existir en el lugar donde se escribió su historia.
Los estamentos que conforman el levantinismo tuvieron la oportunidad de reencontrarse con uno de sus escenarios fundacionales. El reencuentro fue posible a través de dos visitas guiadas celebradas entre finales de marzo y principios de abril. El marco del centenario de la inauguración del Campo de Vallejo (noviembre de 1925) envuelve esta propuesta.
La iniciativa está impulsada por el Área de Patrimonio Histórico del Levante UD. Obviamente, el Campo de Vallejo ya no está físicamente, pero se puede volver a recorrer su fisonomía. De hecho, el proyecto permite recuperar sobre el terreno la memoria de un escenario clave en la identidad del club.
Del recuerdo al espacio físico
La primera visita fue un reencuentro. La segunda, una confirmación. Definitivamente, la propuesta ha calado entre la afición granota.
Lejos de plantearse como un simple recorrido urbano, estas citas han transformado la manera de aproximarse a Vallejo. Porque aquí no solo se escucha o se recuerda: se camina, se observa y se interpreta el espacio que ocupó el campo.
Los asistentes pudieron situarse sobre el antiguo terreno de juego, recorrer la disposición de sus gradas o identificar puntos clave de acceso y encuentro. Ciertamente el ejercicio convierte la memoria en experiencia.
Caminar Vallejo cien años después
El ingrediente más significativo de Vallejo ya no está, pero se puede volver a recorrer reside en su capacidad para resignificar el entorno urbano actual.
Como consecuencia, calles, esquinas y edificios que hoy forman parte del presente recuperan su sentido original al ser leídos desde la historia. El trazado del campo, la ubicación de la tribuna o los accesos principales emergen a través del relato reconstruyendo una geografía emocional que parecía perdida.
Por lo tanto y durante unas horas, Vallejo dejó de ser pasado para convertirse en presente.

Una memoria compartida
Entre la primera y la segunda visita no solo creció la participación sino también la implicación.
Es significativo que el público no se limita a asistir. En cualquier caso, forma parte activa de la reconstrucción, aportando miradas, preguntas y recuerdos que enriquecen el relato colectivo.
Vallejo ya no está físicamente, pero se puede volver a recorrer su fisonomía. Es cuestión de agudizar los sentidos. En resumen, la propuesta se entiende no solo como un espacio físico desaparecido, sino como un lugar que sigue vivo en la memoria del levantinismo.
Más que una actividad conmemorativa
Estas visitas se integran dentro de una línea de trabajo más amplia desarrollada con motivo del centenario. Esta idea acentúa poner en valor el patrimonio histórico del club desde nuevas perspectivas.
Vallejo ya no está físicamente, pero se puede volver a recorrer su fisonomía. Es una evidencia que no se trata únicamente de recordar. Se trata de reinterpretar y conectar el pasado con el presente. Hay un intento por devolver al espacio urbano su significado original reforzando el vínculo entre el Levante, su historia y su entorno.
Un camino que continúa
Lejos de cerrarse, la experiencia sigue abierta.
Las visitas realizadas hasta ahora forman parte de un proceso en marcha que continuará permitiendo explorar, recorrer y comprender Vallejo desde el lugar donde estuvo.
En este sentido, el próximo sábado 9 de mayo a las 11:30 horas tendrá lugar una nueva visita guiada al entorno del antiguo Campo de Vallejo, una nueva oportunidad para seguir reconstruyendo su historia sobre el terreno.
Porque hay espacios que desaparecen, pero no se pierden. Y Vallejo, cien años después, sigue latiendo en la ciudad y en la memoria granota. Vallejo ya no está físicamente, pero se puede volver a recorrer su fisonomía.
