Pedreño y Céspedes no ejercitaron la mente en demasía cuando apareció sobre el horizonte el nombre del Levante como destino futbolístico. El motivo; no había mucho que debatir. Pedreño y Céspedes del Atlético Ceuta al Levante, el sueño del ascenso a Primera.

La propuesta era atractiva y sugerente; una invitación para cambiar de aires.

Por lo tanto, los dos defensores hicieron el petate y decidieron emprender la aventura que significaba inscribirse como jugadores del Levante para la temporada 62-63.

Los caminos de Pedreño y Céspedes volvían a ser convergentes en el período estival del 62. Como había sucedido en las temporadas anteriores adscritos al Atlético Ceuta compartirían experiencias sobre el verde con la camiseta azulgrana en el feudo de Vallejo. No era una condición novedosa para ambos.

Realmente, la amistad entre Pedreño y Céspedes trascendía al mundo del fútbol. El Atlético Ceuta ejerció de amalgama entre los defensas. Así que allí nació una camaradería que perduró.

Por distintas vías formaron parte del imaginario del Atlético Ceuta. Céspedes aterrizó en la ciudad departamental cedido por el Barcelona. Más tarde se comprometería en propiedad con el cuadro caballa.

El caso de Pedreño remonta a los tiempos de la fusión entre el Atlético de Tetuán y Ceuta como relató para Deportes en julio del 62.

“Con 18 años pasé al Atlético Tetuán como profesional y con la fusión me incorporé al Atlético Ceuta”.

“El Levante es de siempre uno de los clubs punteros del grupo. Su afición es famosa en España y Valencia es una ciudad estupenda. Nos satisfizo la idea de venir aquí”.

Céspedes ponía voz a sus emociones en una entrevista compartida junto a Pedreño. Pedreño y Céspedes del Atlético Ceuta al Levante, el sueño del ascenso a Primera.

Dos jugadores con experiencia unidos por Lelé

Como consecuencia, el Levante se movió prestó en el mercado de fichajes y alcanzó una entente con dos jugadores con experiencia en la categoría. De hecho, el Atlético Ceuta y el Levante compartían espacio en el grupo II de la Segunda División.

Debido a esta celeridad, Balaguer logró la contratación de dos jugadores que se posaron sobre Vallejo con la condición de libres.

El inesperado batacazo del Atlético Ceuta en forma de descenso liberó a los dos futbolistas del compromiso contractual con la entidad ceutí. Los motivos para este trasvase se agolpaban.

Lelé ejercía de nexo de unión.

El técnico gallego tenía un conocimiento milimétrico de las prestaciones de Céspedes y Pedreño. No en vano, Lelé había estado ligado al Atlético Ceuta como entrenador.

“Lelé es un técnico magnífico y es una de las causas por las que nos hemos enrolado aquí”, confirmaba Céspedes.

Lelé fue fundamental en el desarrollo de la carrera profesional de Pedreño. Frisando la frontera de los veinte años Pedreño era un componente habitual de las alineaciones presentadas por Lelé en el Atlético Ceuta. Esa imagen pesaría en la resolución adoptada por Pedreño.

“Preferí ir al Levante. Aquí puede tener mejor porvenir deportivo”.

Entre Vallejo y Riazor

No obstante, el defensor presenta una variable que podía haber cambiado el destino de los futbolistas. Asimismo, durante el período estival del 62 el Deportivo de La Coruña echó sus redes sobre Céspedes y Pedreño.

Y la conformidad con el Atlético Ceuta era diáfana.

Sin embargo, Pedreño fue contundente es la respuesta esgrimida. Y Céspedes no se alejó de estos parámetros.

“El Coruña pretendía nuestro traspaso y el Atlético Ceuta estaba dispuesto a traspasarnos. Pero hemos preferido venir a Valencia y más concretamente al Levante”.

Curiosamente la temporada 1962-1963 estuvo marcada por la duplicidad de confrontaciones entre Levante y Coruña en Copa y en la Promoción de ascenso. Los partidos en la primavera del 63 se sucedieron en la Copa del Generalísimo.

Tras los choques de Riazor y Vallejo hubo que afrontar un partido de desempate en el Santiago Bernabéu de color azulgrana 3-1.

Y el epílogo del curso reunió al Levante y Coruña en la temida promoción de ascenso que proyecto al club granota a la elite. Y habría que incluir en ese relato la controvertida marcha de Lelé desde Valencia a Coruña para aterrizar en el banquillo del Deportivo en enero del 63.

Céspedes y Pedreño podría haber formado parte de aquel ciclo de partidos con la elástica deportivista, pero la historia fue muy diferente.

El universo de la Primera División

Finalmente, en la elección emprendida había un axioma que resonaba con fuerza: el ascenso a Primera División.

Por esa causa, el desafío estaba enmarcado.

“El Levante merece jugar en Primera y más tarde o más temprano lo conseguirá. Espero que sea esta temporada bajo la dirección de Lelé”, sostenía Céspedes.

Y proseguía Pedreño.

“Se luchará incansablemente por el ascenso. Si los diversos factores que influyen en el fútbol no se ponen totalmente en contra lo lógico es que se logre”.

Y añadió:

“Estoy seguro que bajo la dirección de Lelé nuestro equipo contará entre los mejores y sostendrá hasta el fin sus justas aspiraciones”.

Y un reto compartido. ¿Les gustaría formar pareja de laterales en Primera División defendiendo al Levante? Y Pedreño y Céspedes no hacen requiebros.

“Es lo que estamos deseando”.

Apenas un año después los sueños del ascenso se cumplían con Pedreño y Céspedes asentados en el once azugrana. Lelé saltó de la ecuación. En enero del 63 se alejaría definitivamente del Levante. La dupla compuesta por Balaguer y Quique asaltaría la Primera División.