Portal de Vallejo, el reencuentro del Levante de la temporada 1994-1995 que soñó con una hazaña histórica, ejerció de nexo entre pasado y presente. Esta nueva edición se celebró en la Sala 1909 del Ciutat de València. Este espacio se llenó de historia viva con la presencia de parte de los protagonistas del Levante UD 1994-1995.

Aquel equipo deslumbró en Segunda B con trece victorias consecutivas y una identidad tan fuerte como su fe en el grupo.

El acto fue dirigido por la periodista Yolanda Damià (À Punt) y Emilio Nadal, responsable del Área de Patrimonio Histórico del club.

Fue una conversación íntima, emotiva y llena de complicidad entre quienes vivieron aquella temporada irrepetible. Portal de Vallejo, el reencuentro del Levante de la temporada 1994-1995 que soñó con una hazaña histórica.

El Levante de las trece victorias

Aquel Levante, entrenado por Juande Ramos, marcó un inicio de campeonato inolvidable. Trece triunfos seguidos en el Grupo III de Segunda División B elevaron al equipo a los titulares nacionales.

El duelo ante el Girona, disputado el 4 de diciembre de 1994, ofrecía la posibilidad de alcanzar la decimocuarta victoria consecutiva. Conquistar esa cifra hubiera significado batir todos los registros.

En Portal de Vallejo, el reencuentro del Levante de la temporada 1994-1995 que soñó con una hazaña histórica el empate 2-2 no empañó la gesta. Hay un sentido de condordancia entre la mayoría de los jugadores tras ser cuestionados por el sentido de aquel marcador.

En el fútbol, a veces, la grandeza no se mide solo en victorias, sino en convicción, unidad y trabajo.

El reencuentro treinta años después

Treinta años más tarde, Portal de Vallejo logró lo que parecía imposible: reunir de nuevo a buena parte de los héroes de aquel vestuario.

Ballesteros, Salva, Miguel, Andrés, Herrero, Albelda, Carrero y Javier Doménech regresaron al Ciutat para compartir recuerdos, bromas y anécdotas que siguen vivas tres décadas después.

La emoción se palpaba en cada abrazo, en cada mirada cómplice. El reencuentro no fue solo un acto de memoria, sino una celebración de la amistad y del espíritu granota.

“Treinta años después seguimos recordando aquella ilusión, aquel vestuario, aquella manera de entender el fútbol”, coincidieron los protagonistas.

Un Ciutat lleno de emoción

El recuerdo del partido ante el Girona sigue siendo uno de los más potentes de la historia reciente del Levante. Portal de Vallejo, el reencuentro del Levante de la temporada 1994-1995 que soñó con una hazaña histórica.

Albelda evocó su llegada al estadio con su padre: “Había muchísima gente por los alrededores”.

Salva recordó el ambiente: “La grada estaba llena, era impresionante”.

Herrero añadió: “Ver más de 20.000 personas en Segunda B era algo bestial. Ese equipo levantó al Ciutat”.

El Ciutat de València fue, entonces y ahora, un escenario de comunión entre el equipo y su afición.

Juande Ramos, la huella del líder

La presencia de Juande Ramos fue el momento culminante de la tarde. Su llegada a la Sala 1909 provocó una ovación cerrada. Los jugadores se fundieron en abrazos con el técnico que los marcó para siempre.

Y Pirri, el histórico utillero, no pudo contener la emoción.

Juande recordó aquel grupo con palabras llenas de cariño y orgullo:

“Sin materia prima no se hace nada. Tuvimos una plantilla espectacular. Gente joven, veterana, con hambre. Fue mi primer equipo profesional y me ha marcado durante toda mi carrera.”

Herrero rememoró la modernidad de sus métodos: “Juande fue un adelantado. Entrenábamos con balón, algo nada común entonces. Más tarde lo vi entrenando al Tottenham y hacían prácticamente lo mismo”.

El propio técnico sonrió al recordar esa anécdota:

“Lo que funciona, no se toca”, dijo, aludiendo a la esencia de aquel equipo.

La vida en el vestuario

Portal de Vallejo, el reencuentro del Levante de la temporada 1994-1995 que soñó con una hazaña histórica, rescató la vida del vestuario. Carrero habló de los dos grupos, solteros y casados, y de la camaradería que los unía dentro y fuera del campo.

Los paseos por la Albufera, las comidas conjuntas o los viajes compartidos construyeron una familia más que un equipo.

Aquel espíritu sigue siendo el hilo invisible que conecta generaciones de levantinistas.

El valor de la no victoria

Portal de Vallejo sirvió también para reflexionar sobre el significado del triunfo.

Aquel empate ante el Girona, lejos de difuminar la leyenda, se convirtió en símbolo de algo mayor: la permanencia de un recuerdo colectivo.

El Levante de las trece victorias no ganó todos los partidos, pero ganó algo que el tiempo no ha borrado: el respeto, la emoción y la memoria de una afición que sigue reconociéndose en aquel equipo.

“Las victorias pasan, pero la unión y la ilusión permanecen.”

Treinta años después, el Levante volvió a mirarse en el espejo de su pasado.
Portal de Vallejo reafirma que la historia granota se construye con fútbol, pero también con memoria y corazón.