Una foto que ha resistido al paso del tiempo. Una imagen reveladora. Una instantánea que evoca el Levante de los años sesenta a través de la figura legendaria de Wanderley Machado. Delantero de leyenda que capitalizó el ascenso a Primera División de las huestes granotas en el curso 1962-1963. Como comienzo: 20 de enero de 1963, Vallejo, presentación de Wanderley ante su afición.

La fotografía como umbral al pasado

Hay fotografías que permiten el regreso del pasado para proyectarlo hacia el presente. Asimismo, hay fotografías que ofrecen mucha más pistas e información de las que a priori provoca una sucinta mirada. Quizás sea el caso.

Es posible advertir que Wanderley recuerda la representación hierática de las tallas medievales del arte románico. Una cierta rigidez envuelve su cuerpo. El atacante se encuentra en la zona central del terreno de juego. 20 de enero de 1963, Vallejo, presentación de Wanderley ante su afición.

Hay una cierta inexpresividad. Está posando para los medios gráficos valencianos. Es más, las sombras de los fotógrafos se reflejan sobre el verde autentificando una certeza.

El escenario de Vallejo

El escenario de Vallejo envuelve la acción desde una perspectiva más global.

Ciertamente es posible distinguir el fondo de la grada que recae sobre el Convento de los Padres Carmelitas. La cúpula de la iglesia sirvió de marco contextual del feudo de Vallejo durante varias décadas.

En realidad, el cenobio llegó antes, pero se fagocitó con la instalación.

La cúpula de teja vidriada y las trazas del templo perviven como un vestigio del ayer y de su unión con el coliseo de Vallejo. Por lo tanto, es una imagen que se perpetúa y que se repite de forma constante. Hay una pertinaz alianza paisajística entre Vallejo y el Convento de los Padres Carmelitas. Desde el estreno del feudo de la calle de Alboraya hacia los años intermedios de la década de los veinte.

La afición y el clima previo al partido

20 de enero de 1963, Vallejo, presentación de Wanderley ante su afición.

Por detrás de la figura de Wanderley aparece una grada abigarrada. En consecuencia, no cabe un alfiler. El hecho denuncia que había interés por el desarrollo de la confrontación. El levantinismo militante está muy presente.

La fotografía está muda, pero puede oírse el rugir de la afición si se agudiza el sentido auditivo. Wanderley capta la atención. Parece incuestionable. Con todo esto los indicativos reflejan que son los instantes previos al nacimiento de un nuevo enfrentamiento.

El enigma de la confrontación

¿Y cuál es esa confrontación? A simple vista parece difícil situar el ámbito temporal.

Wanderley defendió el escudo granota entre mediados del 1962-1963 y 1966-1967.

Si en el presente las variaciones anuales en las equipaciones oficiales permiten situar los contextos con relativa claridad, en el pasado esa tendencia es inescrutable. Al contrario, las variaciones en las elásticas son imperceptibles. Además, la composición de la grada tampoco ofrece una ayuda suplementaria.

Vallejo en esos ejercicios solía presentar unos registros imponentes. Al igual que no hay rastro del adversario. No obstante, la resolución al enigma está en el reverso del cartón. 20 de enero de 1963 Vallejo.

Las pistas del reverso

No hay muchas más consignas.

Sin embargo, son más que suficientes para localizar el partido y el significado de la cita para Wanderley.

Las piezas encajan en lo que partía como un acertijo.

Aquel domingo el Levante y el Eldense se cruzaron en el marco del feudo azulgrana. La competición avanzaba en el Grupo II de la categoría de Plata. 20 de enero de 1963, Vallejo, presentación de Wanderley ante su afición. Mientras tanto, amanecía la segunda vuelta del campeonato de la regularidad.

El regreso de Wanderley

El Levante regresaba a Vallejo tras aprisionar la victoria en Cartagena (0-1).

Wanderley capitalizó la mirada del choque dirimido en el desaparecido Armajal. Acaudilló la victoria tras volverse a sentirse jugador.

Probablemente en Cartagena sintió como su mente y su cuerpo se liberaban tras sentir los grilletes y las cadenas que parecían atenazarle para alejarle del fútbol.

El conflicto federativo

Atrás quedaba un alambicado proceso judicial tras el doble compromiso firmado por el ariete brasileño con el Elche y Levante en el período estival de 1962. Esa situación erosionó su condición de futbolista sobre el pasto. Wanderley sintió el destierro del balompié durante el primer tramo de la competición. Sin embargo, las semanas se sucedían y las jornadas parecían interminables.

Por esta razón, Wanderley parecía atrapado en un bucle.

El atacante se ejercitaba con sus compañeros en las sesiones semanales, pero era invisible en los partidos ligueros disputados por el Levante. Es más, estaba confinado de los terrenos de juego. El veredicto de la Federación Española de Fútbol era inquebrantable.

La espera y la resolución

Los mandatarios de la escuadra azulgrana trataron de revertir esa complicada situación. El contacto con los federativos nacionales fue estrecho, pero la causa no prosperaba, pese al celo mostrado por la dirigencia granota.

Wanderley estuvo ausente durante toda la primera vuelta de la competición.

Y era un hecho gravoso para un club que tenía en la grada a uno de sus principales activos.

Siguiendo con esta idea Wanderley era un goleador en barbecho. No obstante, todo cambió sustancialmente en el nacimiento de 1963.

El estreno en Vallejo

La Federación autorizó la alineación del delantero con la casaca granota. Cartagena alumbró su regreso.

Y el delantero dio muestras de su peligrosidad y sus inquietudes en el interior del área con la consecución del gol del triunfo.

20 de enero de 1963 Vallejo. Todo parece aclarado. En el fondo y en las formas.

Como consecuencia Wanderley estrenaba su condición de jugador del Levante ante sus correligionarios.

La presentación oficial

La cita ante el Eldense de aquel domingo 20 de enero de 1963 era su presentación oficial en el ecosistema de Vallejo.

Había ganas de ver las evoluciones del delantero carioca. La imagen ilustra ese instante previo al inicio de la batalla. La imagen congela el tradicional posado del futbolista ante los fotógrafos locales con el fin de inmortalizar un momento importante.

Wanderley dejó su estela en su primera aparición por el feudo de Vallejo.

El partido y el desenlace

Vacunó la portería del Eldense en el minuto 73. Curiosamente había fustigado las redes del Cartagena en el minuto 71 en su debut. Su gol en territorio granota no era menor. Con ventaja en el marcador tras las dianas de Serafín y Haro, el Eldense parecía retornar al duelo tras el gol de Cordones.

Sin embargo, Wanderley refutó cualquier atisbo de duda con la conquista del tercer gol.

El Eldense no iba a impugnar una victoria que no marcharía de los confines de Vallejo.

No en vano, el triunfo se incrementaría en términos numéricos tras anotar Domínguez cuando el encuentro cercaba su ocaso (4-1). Aquel Levante avistaba el horizonte de la Primera División con Quique instalado en el banquillo granota conformando dupla con Balaguer. El partido ante el Eldense consignó el inicio de esa entente. Fue otra de las particularidades del match.

El estreno de Wanderley fue coetáneo a la presentación en sociedad de Quique. 20 de enero de 1963, Vallejo, presentación de Wanderley ante su afición.