Álvaro Luiz Maior de Aquino nació el 1 de noviembre de 1977 en Nilópolis, población del estado de Río de Janeiro y cuya capital es la celebérrima ciudad brasileña del mismo nombre. Desde que empezó a destacar en el fútbol su nombre se quedó simplemente en Álvaro y así fue conocido durante toda su trayectoria profesional. De los veinte a los veintitrés años jugó en numerosos clubs brasileños como el Sao Paulo, el America FC, el Goiás o el Atlético Mineiro. Y en 2000 dio el salto al fútbol español tras ser fichado por la UD Las Palmas, donde permaneció durante tres campañas. Su debut en Primera División no pudo ser mejor. El 22 de octubre formó parte del equipo insular que venció 0 a 3 al Athletic Club en el estadio de San Mamés y, además, marcó el segundo gol canario aquel día. La parte negativa de su estancia en las islas afortunadas radicó en los problemas que tuvo por ser acusado de inmigración ilegal al entrar en la Unión Europea sin pasaporte y estar al borde de la expulsión del país. En 2003 firmó por el Zaragoza, donde jugó otros tres años. Su primer curso en tierras mañas fue sobresaliente. Hizo cuatro veces diana en el torneo liguero anotando, además, la que supuso el triunfo por 1 a 0 frente al Osasuna que le dio la permanencia matemática al equipo de Víctor Muñoz. Pero el punto culminante llegó el 17 de marzo de 2004, en el Estadio Olímpico de Barcelona, tras proclamarse campeón de la Copa del Rey después de vencer en la final al Real Madrid por 3 a 2, gracias a un gol en la prórroga del delantero argentino Galletti. Ese día Álvaro jugó los 120 minutos del encuentro, rayando a un gran nivel. Y en la temporada siguiente conseguiría su segundo título en el fútbol español, tras lograr la Supercopa frente al Valencia CF y marcar un tanto decisivo en la final.

El 24 de agosto de 2004 el Zaragoza conquistó la Supercopa de España. Tras haber perdido en el partido de ida disputado en La Romareda 0 a 1 (gracias al gol del valencianista Vicentín) los maños se impusieron 1 a 3 en el decisivo encuentro de vuelta disputado en Mestalla. Ese día Álvaro hizo el 0-1 (a la izquierda con sus compañeros David Villa y Javi Moreno tras marcar y a la derecha besando el trofeo de la Supercopa en el feudo che)

Tras finalizar su tercera temporada consecutiva en Primera División con el Zaragoza, el brasileño (que goza también de la nacionalidad española) decidió cambiar de aires y fichar por el Levante UD en el verano de 2006. El decano del fútbol valenciano acababa de volver a la elite (tras el ascenso logrado en Lleida en junio) y decidió incorporar a su plantilla al prestigioso central carioca, que contaba con veintinueve años de edad. Juan Ramón López Caro sustituyó a Mané (el artífice del ascenso ilerdense) como entrenador y le dio toda su confianza al de Nilópolis (que acabaría jugando quince de los dieciocho encuentros en los que el lebrijano dirigió a los granotes aquel curso). De hecho, los dos goles que el hispano brasileño anotó ese año los materializó bajo sus órdenes, en el prestigioso empate a uno logrado contra el Barça en Orriols y en las tablas (también a uno) conseguidas en la decimoquinta jornada del campeonato liguero frente al Celta en el Ciutat de València.

En el segundo partido que Álvaro jugó en el Ciutat vivió su primera victoria local como granota. En esa cuarta jornada el Levante se impuso 2 a 0 al Deportivo con doblete del delantero Kapo (en primer término Álvaro y al fondo el costamarfileño, felicitado por Alexis tras anotar uno de sus tantos)

Sin embargo, tras la derrota sufrida en el derbi de Mestalla de la decimoctava jornada, Abel Resino tomó las riendas del banquillo y la situación profesional de Álvaro varió en el club granota. No contó con la misma confianza de la que gozó con López Caro y de los veinte partidos que quedaron para concluir la competición sólo participó en ocho. El último encuentro que jugó esa temporada fue la fantástica victoria por 2 a 3 que el Levante logró contra el Racing de Santander. Supuso el triunfo previo al definitivo de la penúltima jornada (frente al Valencia por 4 a 2) que selló la permanencia de manera matemática.

Arriba Álvaro (en la Ciudad Deportiva de Buñol) hablando con Abel Resino (a la izquierda) y junto a Kapo (a la derecha). Debajo en otros dos entrenamientos con Nino (a la izquierda) y con el italiano Tommasi (a la derecha)

En los prolegómenos de un match de la temporada 2006/07 en el Ciutat. De izquierda a derecha y de arriba abajo Molina, Berson, Kapo, Diego Camacho, Nino, Rubiales, Courtois, Ettien, Álvaro, Alexis Suárez y Ze María

La segunda temporada de Álvaro con el Levante UD no empezó nada bien. Tras los siete primeros partidos el equipo sólo había logrado un punto (con un pírrico empate a cero frente al Murcia en el Ciutat) y los otros seis encuentros terminaron con derrotas, las tres últimas por goleada. Tras caer 3 a 0 en Zaragoza Abel Resino fue destituido y Giovanni De Biasi ocupó su puesto. Pero aquello no fue ningún revulsivo y se perdieron los tres primeros partidos que dirigió el italiano frente al Sevilla, el Atlético de Madrid y el Villarreal. En la décima jornada los granotes eran el farolillo rojo destacado, con un solo punto en su haber y la salvación quedaba ya a siete.

El 29 de septiembre de 2007 Abel Resino dirigió su último partido en el Ciutat al frente del Levante. Ese día el Barça se impuso 1 a 4 (en la imagen Álvaro con el argentino Messi, que marcó el cuarto)

En la octava jornada De Biasi debutó como nuevo entrenador granota pero el famoso refrán “Entrenador nuevo victoria segura” no se cumplió y los de Orriols cayeron 0 a 2 frente al Sevilla. Luis Fabiano (arriba entre Descarga y Álvaro) hizo un doblete aquel día

La primera victoria levantina llegó por fin en la undécima jornada, cuando la afición pudo presenciar dos hechos inauditos. Primero que el Levante goleara 3 a 0 al Almería y, segundo, que las tres dianas fueran obra del delantero italiano Riganò, un peculiar futbolista que ya se había estrenado en la derrota por 1 a 2 contra el Athletic. Además, aquel hat-trick contra los andaluces pasó a la historia del decano valenciano por ser el primero que logró un jugador granota en Primera División. Aunque el transalpino ya no volvió a marcar ningún otro gol como azulgrana.

Álvaro en sendos entrenamientos en la Ciudad Deportiva de Buñol durante la 2007/08 (a la izquierda con el delantero georgiano Arveladze y a la derecha con el también atacante Geijo)

Tras ese primer triunfo los de Orriols volvieron a imponerse en el siguiente encuentro que se jugó en el Ciutat de València. Y lo hicieron de manera épica tras vencer 4 a 3 al Betis después de remontar el 0 a 2 inicial. Parecía que el equipo era otro pero solo fue un espejismo. En los siete partidos siguientes el equipó cayó cinco veces (cuatro de manera consecutiva tras ganar a los verdiblancos) y empató dos.

El 13 de enero de 2008 el Levante UD perdió 0 a 2 frente al Real Madrid (Álvaro disputando un balón con el delantero holandés Van Nistelrooy, que ese día marcaría los dos tantos blancos)

A finales de enero de 2008 (antes de concluir el mercado de invierno) el club inglés del Newcastle (que militaba en la Premier League) pareció interesarse por el defensa hispano brasileño. Y supuestamente presentó una oferta que fue aceptada por el jugador y por la entidad levantinista. Pero finalmente la operación no cuajó y se especuló con que todo se debió a un malentendido entre los intermediarios, dado que el Newcastle tampoco terminó de confirmar su interés. Aunque todo aquello no pareció afectarle en el terreno deportivo porque fue precisamente durante aquellas semanas cuando Álvaro desplegó su mejor juego. De la jornada 20 a la 24, en el empate a dos con el Mallorca en el Ciutat y en las victorias granotes frente al Murcia por 2 a 3 y contra el Osasuna por 2 a 1 logró los tres goles que marcó esa temporada.

El 17 de febrero de 2008 Álvaro anotó su último tanto como levantinista en la victoria frente al Osasuna por 2 a 1 y donde el de Nilópolis ejerció de capitán (tras marcar celebrándolo con Juanma)

Pero, desafortunadamente, la evidente mejoría que los de Orriols experimentaron en la segunda vuelta no fue suficiente para lograr la salvación. Ni tampoco el cambio de entrenador cuando José Ángel Moreno tomó las riendas del equipo a falta de seis jornadas para que acabara el campeonato liguero. El lastre de obtener un solo punto en los diez primeros encuentros de aquella Liga fue determinante. Y a la conclusión de esa campaña el hispano brasileño Álvaro Luiz Maior de Aquino dio por finalizada su más que notable andadura en el equipo decano del fútbol valenciano.

Álvaro en sus dos campañas (a la izquierda en la 2006/07 y en el centro y a la derecha en la 2007/08)