José Francisco Molina, valenciano del Cap i casal, fue un prestigioso guardameta (con una larga trayectoria) que jugó su última temporada como profesional en el Levante UD, durante la campaña 2006/07 en Primera División. Y antes de colgar las botas en el equipo decano del fútbol valenciano formó parte del Alzira (donde debutó con veinte años en Segunda División B), del Valencia, del Albacete, del Atlético de Madrid y del Deportivo de La Coruña.

Fue en estos dos últimos equipos donde logró sus mayores éxitos deportivos. Con los gallegos conquistó una Copa del Rey y dos Supercopas pero su cenit lo alcanzó durante su primer curso en el club colchonero. Esa temporada ganó La Liga y el Torneo del KO, además de hacerse con el Trofeo Zamora al portero menos goleado de la 1995/96. Y no solo eso: El 24 de abril de 1996 debutó en un amistoso (que concluyó sin goles) entre España y Noruega. Pero lo inaudito es que no lo hizo como guardameta sino como centrocampista, en el puesto de interior izquierda. El entonces seleccionador Javier Clemente tuvo que tomar esa decisión porque, tras agotar todos los cambios de los futbolistas de campo, una inesperada lesión del defensa Juanma López le obligó a utilizar al único jugador que le quedaba disponible. Y Molina no solo no desentonó sino que estuvo a punto de marcar con un disparo desde fuera del área que pasó rozando el poste. Como dijo el defensa madridista Hierro al acabar el encuentro… ¡Si llega a marcar le sacamos a hombros del estadio! En total el de la ciudad del Turia defendió en nueve ocasiones la elástica nacional disputando el Mundial de Francia de 1998 y la Eurocopa de 2000 que se celebró entre Bélgica y los Paises Bajos.

¡Casualidades de la vida! El paso de Molina por la selección española estuvo marcado por Noruega. Porque fue contra ella con quien debutó como centrocampista (arriba) y también contra ella con quien jugó su último partido durante la Eurocopa de junio de 2000 (debajo el once de aquel día con Molina, Hierro, Paco, Aranzábal, Valerón, Guardiola, Urzaiz, Salgado, Fran, Exteberria y Raúl)

Pero, sin ninguna duda, el mayor éxito de su carrera deportiva no lo vivió sobre el terreno de juego. Durante su tercera temporada defendiendo los colores del Deportivo de La Coruña (desde octubre de 2002 a marzo de 2003), superó un cáncer de testículos que, en principio, le hizo pensar que había llegado al final de su trayectoria como profesional. En el Instituto Valenciano de Oncología (el IVO) Molina se sometió, durante cuatro meses, a un exhaustivo tratamiento de quimioterapia con el que, finalmente, logró superar tan terrible trance.

Tras superar su cáncer de testículos Molina volvió a los entrenamientos el 20 de enero de 2003 (arriba) y el 15 de marzo, seis meses después de anunciar su enfermedad, el valenciano regresó a la titularidad con una victoria frente al Rayo Vallecano

El 17 de junio de 2006 pasó a la historia del levantinismo como el día en el que, por tercera vez, el club ascendió a la elite del fútbol español. En esa fecha el ghanés (con nacionalidad holandesa) Riga marcó el gol que supuso la victoria granota en Lleida por 0 a 1 y la culminación del objetivo. Y para consolidarse en Primera División el club decidió reforzarse con pesos pesados como el centrocampista italiano Tommasi, los delanteros Salva Ballesta y el costamarfileño (y también francés) Kapo y un portero curtido en mil batallas como José Francisco Molina.

El debut de Molina no llegó hasta la cuarta jornada de la 2006/07, en el partido que enfrentó en el Ciutat de València al Levante con el Deportivo de La Coruña el 24 de septiembre de 2006. Los de Orriols se impusieron 2 a 0 (arriba el cancerbero ese día)

En el banquillo azulgrana Juan Ramón López Caro había tomado el relevo de Mané pero su trabajo no parecía que estuviera dando el resultado esperado. Tras encajar dos goleadas frente al Sevilla y el Real Madrid, los dos triunfos contra el Recreativo de Huelva y el Deportivo parecieron reconducir la situación. Pero nada más lejos de la realidad. En los siguientes catorce encuentros el equipo sufrió seis derrotas y seis empates (alguno meritorio, eso sí, como el logrado frente al Barça) y solo se impuso en casa contra la Real Sociedad y el Racing de Santander. La decepción del derbi de Mestalla, donde se cayó con estrépito, supuso la llegada del técnico Abel Resino.

El 2 de diciembre de 2006 el Levante UD y el Barça empataron a uno en Orriols. Molina y Xavi aquel día, con el central Alexis observando la acción al fondo

Arriba a la izquierda el portero valenciano siendo entrevistado por una periodista nipona y a la derecha el día de su presentación. Debajo en varios entrenamientos: A la izquierda en la Ciudad Deportiva de Buñol con Manolo Gaspar y Salva Ballesta y en el centro y a la derecha en Orriols con Diego Camacho

Pero con el toledano no se notó, en principio, ningún cambio. En sus dos primeros partidos se empató y se perdió en el Ciutat de València contra el Athletic (a cero) y el Sevilla (2-4). Y los nubarrones se volvieron cada vez más negros porque el siguiente envite iba a enfrentar al Levante con el Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu. Pero los granotes, como tantas veces pasa cuando tienen el agua al cuello, reaccionaron de manera sublime y lograron un triunfo inolvidable por 0 a 1, lo que supuso la primera victoria de la historia del decano del fútbol valenciano en el feudo madridista. Molina estuvo excelso y mantuvo su portería a cero.

El domingo 4 de febrero de 2007 el Levante UD se impuso 0 a 1 al Real Madrid gracias al gol de Salva Ballesta. Molina aquel día (su pasado colchonero seguro que le motivó de manera especial)

Aquel resultado supuso una catarsis para el once granota, que volvió a vencer en el siguiente encuentro por 2 a 1 al Recreativo de Huelva e hizo tablas contra el Deportivo y el Zaragoza. Aunque el factor Resino pareció diluirse en los ocho matches posteriores, donde se hincó la rodilla cinco veces y se empató en tres. Tras caer por la mínima contra el Barça 1 a 0 en el Camp Nou los de Orriols eran cuartos por la cola, con los mismos puntos que el Celta de Vigo, que abría los puestos de descenso a Segunda División. Restaban los últimos seis partidos de aquella temporada para lograr el objetivo de la salvación.

En la jornada 27, en el día previo a la festividad fallera de San José, el Levante empató a uno en el campo del Espanyol. Y en la número 30 se perdió 1 a 0 en la visita al estadio Vicente Calderón. Debajo Molina (que fue recibido de manera muy cariñosa por su antigua afición) y el Kun Agüero aquel día

Y en ese esprint final el Levante UD estuvo a la altura. Los dos primeros encuentros de ese tramo decisivo se zanjaron con dos victorias importantísimas (2 a 0 contra el Gimnàstic de Tarragona y 1 a 2 frente al Celta en Balaídos). Molina aportó su calidad y veteranía para solventar ambos compromisos. Aunque en el siguiente partido que se jugó en el Ciutat la suerte no le acompañó. Ese día el Osasuna visitó Orriols y el arranque del encuentro no pudo ser peor para el guardameta. En el minuto 4, tras una indecisión de la zaga local, tuvo que hacer una palomita fuera del área que le costó la roja directa. Con diez futbolistas el equipo quedó a merced de los navarros y un joven Soldado de 21 años (quince antes de que recalara en el Levante UD) hizo un hat-trick que permitió a los rojillos imponerse por 1 a 4. En el match siguiente el argentino Cavallero sustituyó al valenciano bajo los palos y el equipó logró un triunfo extraordinario frente al Racing de Santander por 2 a 3 (con doblete de Riga) que dejó a los granotes al borde de la permanencia. Para consumarla bastaría con vencer al Valencia en el derbi que se iba a disputar en Orriols una semana después. Y así sucedió, en un partido memorable, en el que el Levante UD logró la mayor goleada de su historia frente al eterno rival, venciendo 4 a 2, y con un Molina que volvió a ser la referencia de la portería azulgrana.

Molina en los derbis que jugó durante el año que defendió la camiseta levantinista. A la izquierda con Morientes en Mestalla y a la derecha el 9 de junio de 2007 en la goleada por 4 a 2 (que por las oportunidades perdidas pudo ser mucho mayor a favor de los granotes) lograda en el Ciutat de València

Y tras este fantástico colofón (y con treinta y seis años a sus espaldas) José Francisco Molina dio por concluida su trayectoria en el decano del fútbol valenciano y, además, colgó las botas definitivamente, cerrando una trayectoria inolvidable en el fútbol español. Durante toda la temporada 2006/07 su experiencia y su saber estar en la portería azulgrana fue decisiva para que el Levante UD alcanzara su objetivo. Jugó todos los encuentros desde la cuarta jornada (salvó el de sanción por la expulsión del día del Osasuna) y su paso por Orriols quedará para siempre en el recuerdo.

En el intrascendente match final del torneo Molina jugó su último partido como granota y como futbolista profesional. Fue contra el Athletic Club (en el viejo San Mamés) el 17 de junio de 2007