
“El Levante, después de sus grandes éxitos recientes, cuya victoriosa culminación fue el hermoso partido que ayer jugó y su entrada en el campeonato de España como subcampeón valenciano, ha llegado ya a la mayor edad. Ya el hermanillo chico es tan hombre como el Valencia y el Gimnástico y junto a ellos camino con paso firme”. 100 años de un duelo histórico entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España.
Caireles en La Voz Valencia significaba el sobresaliente sentido del triunfo conquistado por las huestes marinas ante el Gimnástico FC en el partido cumbre de Mestalla. No era un match más en el historial conjunto de confrontaciones entre el Levante FC y el club decano. Cien años después del histórico duelo entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España, enfatizamos que aquel encuentro trascendió lo puramente deportivo. Fue un cambio de rango y jerarquía para el Levante FC.
Un desafío mayúsculo
A finales de febrero de 1926, los adversarios saltaron a Mestalla con el desafío mayúsculo de situarse en la órbita del Campeonato de España. 100 años de un duelo histórico entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España. El salto era significativo y de colosales dimensiones. La Copa de España era un territorio reservado a los grandes del emergente fútbol nacional.
“El Levante al vencer al Gimnástico por 2 a 1 se adjudica el segundo lugar, afirmándose como potencia del primer orden”.
El titular de la crónica de Sincerator en Provincias reiteraba el mensaje superlativo de un partido que finiquitó la competición regional del curso 1925-1926.
Un partido a cara o cruz
Aquel duelo histórico entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España quedó pautado para la tarde del jueves 25 de febrero de 1926. La polémica envolvió el duelo en las jornadas previas a su nacimiento. Levante y Gimnástico habían cerrado el ejercicio detentando la segunda y la tercera posición en la tabla con igualdad a puntos. El Valencia coronó la competición como campeón. Esa paridad numérica propiciaba el nacimiento de un partido en terreno neutral entre los rivales.
Era un partido a cara o cruz.
Era el típico encuentro que nacía sin arneses de sujeción, sin salvavidas.
El rival que diera con la pieza filosofal del triunfo conquistaba el subcampeonato de la competición en propiedad. Era el pasaporte para aventurarse por un universo desconocido tanto para el Levante como para el Gimnástico. La Copa de España como señuelo para una cita de enjundia.
La controversia federativa
Sin embargo, el Gimnástico no se mostraba partidario de la disputa del duelo histórico entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España que proyectaba un duelo a una carta.
Su veredicto era refractario a esa solución.
Por aquellos tiempos el club decano sentía que la Federación Valenciana conspiraba en su contra. Quizás en ese punto haya que introducir al Natación de Alicante. La expulsión de la entidad alicantina de la competición estableció cambios de consideración en la composición de la clasificación definitiva.
Los federativos valencianos se reunieron en los días anteriores al partido entre el Levante y Gimnástico. Finalmente, y tras votación, se presentó en sociedad el match entre la institución de Vallejo y el conjunto grauero.

Mestalla como escenario simbólico
Mestalla sería el escenario escogido para una batalla titánica. Cien años del histórico enfrentamiento entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España. Mestalla tenía ascendente sobre la conciencia de los equipiers del Levante. La memoria era todavía muy reciente. Todavía resonaban los sonidos de la victoria marítima ante el Valencia en las jornadas finales de la competición (2-3).
En aquella cita la estela de Sorní brilló con intensidad manifiesta. El jugador que procedía del ecosistema de Los Invencibles capitalizó la atención con un gol relevante. Con el partido iniciando su ocaso surgió para someter de manera definitiva al Valencia (2-3). Su actuación reflejó la personalidad explosiva que le caracterizaba.
Aquella diana fue especialmente celebrada en los Poblados Marítimos por su carácter.
La metamorfosis del Levante
La victoria en Mestalla fue el paradigma de un equipo que había metamorfoseado su condición en las semanas finales de la competición.
En realidad, el Levante había sufrido un proceso catártico en enero de 1926.
La junta directiva fue clarividente en la resolución adoptada. Como informó a los medios de comunicación, decidió proceder a la disolución de Los Invencibles, que tanta gloria había concitado. Cien años del histórico enfrentamiento entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España.
No fue una medida arbitraria. Había un fin que justificaba tan dolorosa decisión.
“De todos es conocida la desgracia que ha perseguido a este club durante la presente temporada. A la falta de previsión de haber comenzado el campeonato con casi once jugadores ha seguido el hecho de lesionarse casi todos. Primero en el partido organizado por la Federación Gumb, que no ha podido volver a jugar en toda la temporada. Luego Mancha que tampoco volverá a jugar, Más tarde y en vísperas del partido ante el Valencia, Porcal y Suay y Juanito inhabilitados. Después Urrutía y Dinten y la ausencia de Suay hasta llegar un momento en que estaban lesionados nueve jugadores”.
La Voz Valenciana se hacía eco del escrito presentado por el Levante el sábado 16 de enero de 1926.
El ocaso de Los Invencibles
La resolución no proponía un mensaje encriptado.
“Se ha tomado el acuerdo de disolver el equipo reserva llamado Invencible sacando a algunos de sus jugadores para formar el primer equipo”, reiteró La Voz Valencia.
Había osadía y determinación en la medida propugnada. El crepúsculo de Los Invencibles coincidió con un momento crítico de la sociedad en referencia a su equipo puntal. Sorní, Hilario, Lacomba, Puig II o Vázquez se enfundaron la toga de la escuadra representativa del Levante en las últimas representaciones del campeonato.
La iniciativa de la directiva fue una especie de anunciación de lo que iba a acontecer.

Juventud, atrevimiento y victoria
El Levante, con la savia nueva de Invencibles, mutó su semblante para alinearse con la victoria. Aquellos Invencibles que desconocían el miedo cada vez que se sentían retados sobre el campo viraron la psique de un grupo de conciencia depresiva.
Y, asido a los triunfos, fue ascendiendo peldaños en la tabla hasta presentar sus credenciales para acceder a la Copa de España.
Aquel duelo con aroma a final se presentó desde perspectivas distanciadas. La cuestión emocional podía ser determinante en el desarrollo de los noventa minutos. Cien años del histórico enfrentamiento entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España. La experiencia cuantificada de la escuadra azulgrana contra un Levante capitaneado por un grupo de imberbes con escasas horas de vuelo en la élite.
Ventura o Marco contra Hilario o Lacomba. Silvino ante Sorní. Enrique frente a Monjardín. Las disonancias eran manifiestas. Parecían mundos antitéticos en función de sus currículums y sus posicionamientos en el fútbol valenciano.
El desenlace
No obstante, en ocasiones la juventud destila atrevimiento. No hay riesgos inasumibles. Y no había diques que cercenaran el espíritu incontestable de Los Invencibles. Nunca claudicaron y no parecían dispuestos a hacerlo en este contexto novedoso.
El Gimnástico dio el primer estoque en el choque definitivo. El gol no flageló la conciencia grauera. Lacomba contestó todavía en el primer acto. Urrutia conquistó una victoria proteica para la escuadra blanquiazul, como resaltaban las crónicas contemporáneas, el color de la equipación de un Levante de dimensiones colosales.
Un cambio de status
Aquella victoria en Mestalla no fue únicamente la resolución de un desempate. No fue solo el epílogo de una competición regional. Fue la certificación de un cambio de estatus. El Levante, impulsado por la audacia de su juventud y la determinación de su directiva, se ganó el derecho a mirar más allá del ámbito valenciano. La Copa de España dejaba de ser una quimera para convertirse en horizonte.
En aquel jueves de febrero de 1926, el Levante parecía preparado para caminar entre los grandes. Y lo hizo a través de las botas de unos jugadores que se sintieron Invencibles. 100 años de un duelo histórico entre Gimnástico y Levante en Mestalla por la Copa de España
